‘’Y la vida siguió, como siguen las cosas que no tienen
mucho sentido.’’
Soy de ese tipo de personas con temor a mostrar según que
sentimientos, ya sea miedo al rechazo, inseguridad o vete a saber que, debo
conocer y confiar en una persona firmemente para mostrar mi mejor faceta y ser
yo, sin tapujos, sin miedos. Y es que aún así aquellos sentimientos, los
tristes, suelo guardarlos en mis más adentros.
A la mayoría, en todo lo que hemos logrado vivir nos han
dado más palos que alegrías, pero lo más importante es recordar aquellos
instantes que aunque no fuesen del todo buenos, seguro que puedes deshacerte de
todos aquellos pequeños fallos y guardar únicamente lo bueno. Dando menor
importancia a las situaciones no es la solución a los problemas, ya que hay que
comprometerse con uno mismo y con los demás en cada uno de nuestros actos, dar
todo lo que desearimos recibir y soñar, nunca dejar de soñar, si dejas de
hacerlo tu vida deja de tener sentido.
Y es verdad que la vida a veces no tiene mucho sentido,
pero, para que dárselo, la mayoría de veces las mejores experiencias carecen de
ello.
Aunque no lo parezca hoy no he tenido un gran día,
simplemente ha sido de altibajos y he logrado encontrar a lo largo del día ese
sentido que solo cada uno de nosotros puede darle a la vida y aunque a veces no
nos lo compense como debería, piensa que la madre naturaleza siempre nos da sus
flores para que cuatro enamorados se las regalen entre ellos, después del
trabajo que ha tenido para guardar sus semillas durante todo el invierno.








































